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Su amigo, Ing. Javier Rivera (Danzonero X), les da una cordial bienvenida a este nuevo espacio alternativo donde pondré el historial de documentos, textos y materiales relacionados con el danzón y sus circunstancias. Cualquier aportación será bien recibida.

jueves, 6 de noviembre de 2025

LOS GRANDIOSOS CABARETS DE LA “BELLE ÉPOQUE”

 LOS GRANDIOSOS CABARETS DE LA “BELLE ÉPOQUE”

“Dejen sus problemas en la puerta. ¿Qué la vida es complicada? Aquí dentro la vida es hermosa, las chicas son hermosas, hasta la orquesta es hermosa. ¡Hermosísima!”. Maestro de ceremonias.

Por Luis Pérez “Simpson”

Extracto del Boletín Danzón Club No. 187 (Septiembre, 2025)

Hablar de cabarets siempre será un tema fascinante y de una enorme riqueza cultural. Sin lugar a dudas, los cabarets han sido escenario e inspiración de muchos artistas como escritores, pintores, poetas, músicos, compositores, cómicos, excelentes bailarinas, acróbatas. bohemios, políticos, etc.

Históricamente, el cabaret tiene sus orígenes en el entretenimiento itinerante de la Edad Media. Durante esa época, las compañías ambulantes actuaban en tabernas y posadas, ofreciendo una variedad de espectáculos artísticos. Estos espectáculos a menudo incluían malabaristas, acróbatas y músicos, que entretenían a los viajeros cansados tras un largo día de viaje. El término "cabaret" probablemente proviene del francés "caban", que significa "casa pequeña" o "cabaña", en referencia a los modestos locales donde se realizaban estos espectáculos.

A través del tiempo los cabarets se fueron transformando y agregando una amplia variedad de talentos artísticos. Se incorporaron bailarines y cantantes a los espectáculos, creando una experiencia de entretenimiento más enriquecedora para el público. Los primeros cabarets tenían la particularidad de ser lugares de encuentro para las diversas clases sociales, ofreciendo un ambiente cosmopolita y dinámico dentro de una atmosfera cálida y acogedora que ofrecía a los asistentes una experiencia única

El cabaret no tardó en popularizarse en toda Europa, surgiendo importantes centros en ciudades como París, Berlín y Viena, tan es así, que el cabaret se convirtió en un verdadero fenómeno cultural, atrayendo a personas de todos los ámbitos y talentos.

Los cabarets parisinos eran especialmente famosos por su ambiente bohemio y su ecléctica mezcla de talento artístico encontrando inspiración y camaradería entre los artistas que actuaban allí.

La Belle Époque (periodo entre fines del siglo XIX y 1914), vio el auge del cabaret en todo su esplendor y, los cabarets parisinos fueron los epicentros de esta efervescencia artística, atrayendo a talentos de renombre internacional y ofreciendo espectáculos deslumbrantes.

Le Chat Noire

Para saber cuál fue el primer cabaret en el mundo, ha sido un tema de debate entre los historiadores y expertos en la materia, sin embargo, uno de los cabarets más influyentes y pioneros en la historia del entretenimiento nocturno es Le Chat Noir (El Gato Negro), fundado en 1881, uno de los cabarets más famosos de la época, ubicado en el barrio parisino de Montmartre, era famoso por sus espectáculos vanguardistas y sus animadas veladas. Le Chat Noir se convirtió en un símbolo de la vida nocturna parisina e inspiró a muchos artistas y escritores de la época además que fue el modelo que adoptaron los cabarets parisinos posteriores como el El Moulin Rouge (El Molino Rojo), inaugurado en París en 1889, mismo que se convirtió rápidamente en uno de los cabarets más emblemáticos de la época. Con sus famosas bailarinas de cancán francés y su atmósfera extravagante.

El cancán francés es un famoso baile de cabaret que se baila en grupo. Las bailarinas son conocidas por sus coloridos vestidos con volantes. El movimiento más famoso de los espectáculos de cancán francés es el levantamiento de piernas. Girando, las bailarinas levantan las piernas con flexibilidad y agilidad, sacudiendo sus faldas y dejando al descubierto su ropa interior. Es una escena alegre y festiva, un tanto frívola, que evoca la alegría y el espíritu despreocupado de la Belle Époque en la capital. El cancán francés es un elemento icónico de los espectáculos de cabaret parisinos.

El famoso Moulin Rouge atraía a multitudes de espectadores ávidos de entretenimiento. Fue escenario de espectáculos inolvidables y ha dejado huella en el imaginario colectivo a través de sus representaciones en obras de arte y películas.

Otro celebre cabaret parisino fue El Folies Bergère, y fue inaugurado como music hall en 1869, contaba con un bar, pero empezó a presentar espectáculos de cabaré desde finales del siglo XIX hasta finales del siglo XX.

Otros famosos cabarets parisinos: Lapin Agile, desde 1903, el famoso Lido, inaugurado en 1946, el Crazy Horse, inaugurado en 1951.

Cómo se ha dicho, los cabarets parisinos han sido lugares de reencuentro de aristas, intelectuales y bohemios, citaré algunos de los más famosos:

Charles Baudelaire, Paul Verlaine, Apollinaire, Henri de Toulouse-Lautrec, Erik Satie, Claude Debussy, Guy de Maupassant, Pablo Picasso, Maurice Utrillo, Jacques Prévert, Raymond Queneau, Jean-Paul Sartre, Tristan Tzara, Simone de Beauvoir, Albert Camus, Jean Cocteau, Jean Genet y Jean Richepin. La lista es larga y creo que con estos nos daremos una idea de la clase de clientela que gozaban los cabarets.

El cabaret también gozó de creciente popularidad en otras grandes ciudades europeas, como Viena y Berlín. En Viena, locales como el Café Griensteidl y el Café Central se convirtieron en centros de encuentro para intelectuales y artistas, ofreciendo espectáculos de cabaret y animados debates sobre arte, política y sociedad. Los cabarets berlineses, por su parte, eran conocidos por su audacia y subversión, atrayendo a artistas de vanguardia y figuras controvertidas.

Los cabarets se convirtieron en una auténtica fuerza artística durante la República de Weimar (1919-1933). Lugares como el legendario Kit Kat Club de Berlín fundado en 1927 albergaron a artistas revolucionarios que desafiaron las convenciones y utilizaron el cabaret como medio de expresión política y social. Compositores como Kurt Tucholsky y Marlene Dietrich actuaron en estos cabarets, creando un ambiente de intensa creatividad y protesta. El cabaret era conocido por sus espectáculos provocativos, sus atrevidas rutinas de baile y su aguda crítica social, los artistas lo utilizaban para abordar temas tabúes como la sexualidad, la política y la propia sociedad. Las actuaciones eran a menudo retadoras e impactantes, buscando conmocionar al público y hacerle reflexionar sobre los problemas de la época.

El cabaret decayó durante la guerra y la posguerra, con las subsiguientes convulsiones políticas y sociales. Quedaron relegados a un segundo plano, reemplazados por nuevas formas de entretenimiento como el cine y la televisión. El auge del nazismo en Alemania también contribuyó a la supresión del cabaret, considerado subversivo y políticamente peligroso.

Durante varias décadas, el cabaret quedó relegado al olvido, con solo unos pocos locales supervivientes que continuaban la tradición. Sin embargo, en la década de 1990, experimentó un renacimiento emocionante, con nuevos artistas que se inspiraron en tradiciones pasadas y aportaron un toque moderno a sus espectáculos.

Vale la pena ver, o volver a ver la película “Cabaret” dirigida por Bob Fosse, con las actuaciones estelares de Liza Minnelli, Michael York y Joel Grey, cuyo argumento se basa en la novela de Christopher Isherwood, “Adiós a Berlín” (Goodbye to Berlin, 1939).

Hoy en día, el cabaret es una mezcla de elementos retro y contemporáneos, que ofrece una experiencia única a los espectadores. Artistas talentosos de todo el mundo continúan perpetuando la tradición del cabaret, adaptándola a los gustos y sensibilidades modernas. Los espectáculos de cabaret contemporáneo pueden incluir elementos de comedia, danza, música, burlesque e incluso espectáculos circenses.

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