BARBARITO DÍEZ, LA VOZ DE CUBA
Primera parte
Por Dr. Jorge de León Rivera, Cronista del danzón.
Extracto del Boletín Danzón Club No. 183 (Mayo, 2025)
El Príncipe del danzón
Como el arrullo de palmas
La belleza y la cubana de la singular voz de Barbarito Díez lo convirtieron desde la década de 1930 en uno de los artistas más queridos y representativos de la música criolla, siempre que se habla del danzón, su nombre es la primera referencia que llega a la memoria. Aunque si somos justos, hay que reconocer que este género, marcadamente instrumental hasta la llegada del danzonete, ha contado con numerosos intérpretes y creadores que a lo largo de los años han realizado extraordinarios aportes a su desarrollo y evolución
Esa voz que es "como el arrullo de palmas en la llanura, como el trinar del sinsonte en la espesura, como del rio apacible su lirico rumor", si me permiten tomar en préstamo ese fragmento de una composición del maestro Ernesto Lecuona que retrata su innata cubanía.
Bolondrón, la región matancera en la que naciera Barbarito Diez Junco, forma parte del municipio Pedro Betancourt desde 1976. Focha para la cual ya no existían, en su extenso y fecundo territorio, los vetustos ingenios coloniales que tanto habían contribuido al enriquecimiento de la nobleza española y la burguesía criolla, pero también a la explotación y miseria de grandes masas de fuerza esclava traídas de África, entre las cuales estuvieron los ancestros de las dos familias que dieron origen al excepcional cantante danzonero.
Grande debe haber sido la alegría que iluminó el modesto hogar de la familia fundada por Eugenio Diez de Ulzurrun y Salustiano de Junco de las Mercedes, cuando justo en un día de tradicional fiesta y algazara, naciera aquel 4 de diciembre de 1909 el último de sus vástagos, de ahí que el recién llegado, al ser el menor de la prole, arrastrara durante mucho tiempo el mote de Chiquito, aun-que el nombre, por las creencias de sus mayores, no podía ser otro que el de la deidad homenajeada en esa fecha por la mayoría de la población de la Isla.
En enero de ese año en que nace el cantante, con la toma de posesión de la presidencia de Cuba por parte de José Miguel Gómez, había cesado un período de triste recordación histórica: el de la segunda ocupación militar norteamericana. La misma con-tribuiría a hacer más fuerte la dependencia de Estados Unidos, y esa realidad se hizo muy patente en el vetusto ingenio que llenaban San Rafael de Jorrín, porque durante mucho tiempo había sido propiedad de Gonzalo Jorrín Bramosio y su familia.
Ubicado a tres kilómetros al sureste de Bolondrón, el San Rafael había sido construido en 1825 por el acaudalado señor José Ruiz Febles, y pasó luego a otros propietarios. Cuando tiempo después lo visita el artista francés Eduardo Laplante, con la encomienda de realizar un grabado del mismo para incluirlo en el libro Los ingenios de Cuba, el sector azucarero vivía una etapa de consolidación en esa comarca, detalle que se refleja en el paisaje apresado en la obra plástica, pues también se divisan otros des ingenios muy cercanos, el San Francisco y el San Benito, aunque para la historia que narramos tiene mayor importancia el Arco Iris, ubicado a siete kilómetros de Bolondrón, propiedad de Eduardo Diez de Ulzurrun, marqués de San Miguel de Aguayo.
Una familia pobre con apellidos de alcurnia
Al igual que otras relevantes figuras de la música cubana, como César Portillo de la Luz y Enrique Jorrín, los abuelos de Barbarito Diez recibieron los apellidos de sus amos en aquel oscuro periodo de la esclavitud. Sus padres tuvieron la dicha de vivir en libertad, pero conocieron de muchas privaciones y adversidades, entre ellas la pérdida de varios hijos muy pequeños por no disponer de una esmerada atención médica. Tal vez esa pobreza que rodeaba a los de su raza y condición social fue determinante para que Salú, como llamaban familiares y amigos a la progenitora del futuro cantante, se decidiera a asumir la humilde y encomiable labor de recogedora o partera.
El padre, carente de estudios y preparación profesional alguna, tampoco tuvo más opción que laborar en la agricultura cañera y en otras actividades que le solicitaran los acaudalados señores de la familia Diez, a cuya fortuna y linaje él y sus antepasados habían contribuido durante décadas, con el sudor de su frente, a fertilizar las plantaciones y a las molidas de los ingenios que habían hecho posible el cúmulo de riqueza que les hizo acreedores de títulos nobiliarios y otros beneficios concedidos por la monarquía española y las autoridades coloniales.
El marquesado de San Miguel de Aguayo hace referencia a un señorío jurisdiccional español de igual nombre, ubicado en Castilla la Vieja, Montañas de Burgos, que actualmente pertenece al municipio homónimo en la región de Cantabria. El título nobiliario fue concedido en 1682 por el rey Carlos II a favor de Agustín de Echeverz y Subiza, gobernador y capitán general del nuevo reino de León y alguacil mayor perpetuo del reino de Navarra. Posteriormente pasó a otros miembros de esa familia.
En 1884 el titulo fue rehabilitado por el rey Alfonso XIII, pasando a manos de un caballero de la Orden de Malta, Luis Diez de Ulzurrun y López de Cerain (1826-1901), nieto por vía materna de una Echeverz, y ostentaba ya otro título similar por haber contraído nupcias con la marquesa de Colomo. El sexto marqués de
San Miguel de Aguayo adquirió por 1870 el ingenio Arco Iris y, como era costumbre en la época, dio esos apellidos a sus esclavos, entre los cuales estaba el abuelo del notable intérprete del danzón.
Al fallecer ese acaudalado señor, su hijo Eduardo el primogénito de los seis que había procreado con Eladia Alonso-Colme-nares y Morales de Setién, marquesa de Colomo e hija de Eduardo de Alonso-Colmenares y Ruiz de Conejares, intendente general de Cube hizo suyo el título nobiliario desde 1902 hasta que fallece en 1928 y, como no tuvo descendencia, el marquesado pasó a uno de sus hermanos y posteriormente a los descendientes del mismo.
Nacido en Corella, Navarra, Eduardo Diez concluyó sus estudios en Cuba, lugar en donde la familia adquirió tierras y otras propiedades; fue diputado a Cortes y prestó valiosos servicios a la Corona, por lo que se hizo acreedor de importantes reconocimientos, entre ellos los de Caballero de la Orden de Calatrava y la Gran Cruz de Isabel la Católica. Cuando en 1910 él decide vender el ingenio Arco Iris, ya habían nacido Pedro y Eugenio, los dos hermanos mayores del gran danzonero, quienes llegaron adolescentes a Manatí, pues la estadía en el ingenio San Rafael no sobrepasó los cuatro años.
Estudios realizados sobre la industria azucarera en Matanzas afirman que la mejor molienda del ingenio San Rafael se produjo en 1907, sin embargo sus propietarios deciden venderlo, y Eduardo Diez de Ulzurrun, acompañado por parte de los obreros del Arco Iris, incluyendo el matrimonio Diez Junco y su prole, la cual se completaría definitivamente como una triada de varones antes de concluir 1909, decide enrolarse en una nueva y mucho más compleja empresa económica: la construcción y explotación en el oriente cubano de un moderno central con tecnología y con parte del financiamiento de origen norteamericano.
Barbarito Diez en fechas
LÍNEA DE VIDA
1909
El 4 de diciembre nace en el ingenio San Rafael, Bolondrón, Matanzas. Sus padres fueron Eugenio Diez de Ulzurrun, obrero agrícola, y Salustiana Junco y de las Mercedes, comadrona.
1912
A la edad de cuatro años se traslada con su familia al recién inaugurado central Manatí, hoy Argelia Libre, actual provincia de Las Tunas.
1925
Fallece su padre mientras él realiza su aprendizaje como mecánico en los talleres del central Manatí.
1928
Luego de conocer a una joven habanera de su misma edad, Leonor Córdova, y de debutar junto al trovador manzanillero Carlos Benemelis en el cine-teatro de Manatí, emprende su primera visita a La Habana.
1929
Escucha con verdadero deleite, a través de la radio y en las distintas victrolas de Manatí, las primeras grabaciones del Trio Mata-moros. Realiza su segunda visita a la capital.
1930
5 de mayo. Parte a su tercera visita a la capital, y toma la decisión de establecerse en la misma. Se desempeña como peón de albañil durante un breve tiempo.
1931
Pasa a formar parte de las agrupaciones dirigidas por Graciano Gómez. Se presenta frecuentemente en el café Vista Alegre, en emisoras de radio y en disimiles actividades sociales para las que son contratadas las mismas.
1933
Agosto. Llega a Puerto Rico formando parte del Septeto Matan-cero. Durante cinco meses realizan múltiples presentaciones en la hermana isla, de la que incorpora varias composiciones musicales a su repertorio.
1934-1936
Trabaja con las orquestas de Frank Emilio, Tomás Corman y Antonio María Cruz, así como con el Trio de Justa García.
1937
Se incorpora a la orquesta de Antonio María Romeu, toma parte en las trasmisiones que esta realiza desde la emisora El Progreso Cubano, ameniza bailes y otras actividades, sin abandonar las actividades con las agrupaciones de Graciano Gómez.
16 de junio. En la madrugada de este día realiza sus primeras grabaciones con la orquesta de Antonio María Romeu. Las mismas son registradas por técnicos del sello RCA Víctor en el Rumba Club, ubicado en el edificio de los autos Dodge, lugar donde luego abriría sus puertas el cabaret Montmartre.
1939
6 de agosto. Participa en la cervecería Polar en el homenaje tributado a Antonio María Romeu, con motivo de las bodas de oro con el danzón de este eximio compositor, arreglista y director de una de las más populares agrupaciones cultoras de este cubanismo género.
Continuará…
BIBLIOGRAFÍA:
Gaspar Marrero, Cantando en cubano.
Carlos Tamayo Rodríguez, Barbarito Diez la voz de Cuba.
Zenobio Hernández Pavón, Barbarito Diez como el arrullo de las palmas.
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