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miércoles, 5 de noviembre de 2025

BARBARITO DIEZ, LA VOZ DE CUBA Segunda parte

 BARBARITO DIEZ, LA VOZ DE CUBA

Segunda parte

Por Dr. Jorge de León Rivera, Cronista del danzón

Extracto del Boletín Danzón Club No. 184 (Junio, 2025)

Una familia pobre con apellidos de alcurnia

Al igual que otras relevantes figuras de la música cubana, como César Portillo de la Luz y Enrique Jorrín, los abuelos de Barbarito Diez recibieron los apellidos de sus amos en aquel oscuro período de la esclavitud. Sus padres tuvieron la dicha de vivir en libertad, pero conocieron de muchas privaciones y adversidades, entre ellas la pérdida de varios hijos muy pequeños por no disponer de una esmerada atención médica. Tal vez esa pobreza que rodeaba a los de su raza y condición social fue determinante para que Salú, como llamaban familiares y amigos a la progenitora del futuro cantante, se decidiera a asumir la humilde y encomiable labor de recogedora o partera.

El padre, carente de estudios y preparación profesional alguna, tampoco tuvo más opción que laborar en la agricultura cañera y cuando en 1912 la Manatí Sugar Company inicia la primera zafra, se establece en el poblado la familia Diez Junco. Salú se incorpora como trabajadora doméstica a la mansión del marqués, Eugenio continúa laborando en la agricultura, mientras que los hijos mayores inician, poco después, el aprendizaje de la mecánica, oficio que desarrollarían durante toda su vida en los talleres del central. Mientras tanto, el más pequeño de la familia realiza sus juegos infantiles en los alrededores de la amplia casa que les asignó la compañía.

En esa etapa fundacional, el batey se componía de las calles A, B y C. En la primera se ubicaban las casas de los propietarios y colonos, en la B vivían los administradores y altos empleados, y en la C, los trabajadores agrícolas y del central. La casa de la familia estaba ubicada en esta última calle, actualmente Geonel Rodríguez, en el número 82, entre Ramón Rodríguez y Ovidio Torres, la misma disponía de siete cuartos y dos baños, y hasta hace pocos años, en que fue destruida por uno de los ciclones tropicales que causan tantos estragos en el Caribe, fue residencia de familiares de Barbarito, quien muy pequeño, al matricular en la escuelita del batey, empieza a desarrollar su vocación por el arte musical.

El primer estímulo para que cantara lo encuentra en su maestra Evarista Eugenia Galano, una mujer muy sensible al arte, quien escribía poesía y amaba entrañablemente a su patria, virtud que heredó de su padre José Galano, quien formara parte de las huestes mambisas en la Guerra de 1895 e inculcara a sus siete hijas los más nobles sentimientos. Desde que en Manatí fue abierta la escuela número 19, Evarista comienza a laborar en la misma, primero como suplente y luego pasa a ocupar oficialmente la plaza de maestra.

Ella, además de impartir las clases establecidas, fue una especie de madre espiritual para sus alumnos y especialmente para Barbarito, tras descubrir sus cualidades para el canto. Cuando se interpretaba el Himno Nacional, lo llamaba para que dirigiera el coro y le sirviera de guía a los demás, dados la afinación, belleza y timbre de su voz, además de su actitud serena y respetuosa, entre otras cualidades que distinguieron su personalidad desde esa edad tan temprana. Cuando el coro llegaba a las estrofas finales, a una señal de la pedagoga, los niños bajaban el tono y se escuchaba por encima de todas, la voz de oro, melodiosa y armo nica del niño negro.

Así, poco a poco se fue enamorando de las canciones e himnos escolares y no hubo acto cívico o velada escolar en que no cantara o recitara, ganando la estima de sus condiscípulos, quienes lo seguían y admiraban, no solo en las actividades docentes y culturales, sino también en los juegos de pelota que solían realizar en los terrenos donde, en la década de 1980, las autoridades del municipio le construyeron una casa de descanso, que hoy es In Casa de la Música Barbarito Diez. También el niño que fue gustaba de ir de excursión al cercano mar, paseo al que llevaba los deliciosos dulces que su madre le elaboraba al marqués, también disfrutaba mucho del circo, las compañías de teatro y las proyecciones fílmicas en el cine del pueblo, amenizadas por un viejo y diestro pianista holandés,

Según el testimonio trasmitido por Evarista a sus más cercanos familiares, él era uno de los alumnos más inteligentes y aplicados en aquella escuelita perdida entre los macizos cañeros de esa apartada región oriental, muy cercana a la provincia Camagüey, donde, por las necesidades del trasiego del azúcar, se fueron construyendo numerosas vías férreas que necesitaban de hábiles mecánicos, labor en que se desempeñaban sus hermanos y después también él al concluir sus estudios primarios. Esos fueron los únicos que realizara, aunque luego de su ingreso a la masonería y sus relaciones con personalidades de la cultura, amplia considerable este su formación cultural y humanística.

Mientras permanece en Manatí anhelaba ser sastre, llega incluso a iniciarse de aprendiz en ese giro, pero ante las quejas del Maestro por pasarse todo el día canturreando, el padre le exige seguir el oficio de los hermanos. Estos fueron los que lo guían hasta la mayoría de edad, pues el progenitor fallece cuando tenía apenas quince años de edad, por lo que no llega a conocer siquiera de sus progresos en el taller, ni tampoco de la pasión que una hermosa mulata habanera de su misma edad despertaría en su lijo más pequeño.

Luego de cumplido el riguroso luto, el espigado joven al que todos en el poblado terminaron por llamar Chiquito, igual que en el seno familiar, sigue cantando en todas partes. Especialmente en el taller, donde hacía más grato el trabajo a sus compañeros, pero también en las veladas familiares, en las reuniones de amigos e incluso en el baño; así se fue perfeccionando su voz y la seguridad de que podía hacer carrera profesional, como muchos de esos cantantes que escuchaba por la radio o en las victrolas, quienes, a pesar de su humildad y escasos estudios, en muchos casos, con talento y dedicación encontraron la admiración de sus contemporáneos.

Admiraba particularmente la música de Ignacio Piñeiro interpretada por el Septeto Nacional, las grabaciones de Maris Teresa Vera y las de su ídolo Miguel Matamoros con su legendario trio, las cuales comienzan a llegar luego de su primera visita a La Habana en 1928. Había oído hablar mucho de los encantos de esa gran ciudad y como también deseaba reencontrarse con Leonor aquella muchacha hija de una amiga de su madre, cuya imagen no podía olvidar desde que la conociera, cuando ambos tenían diecisiete años de edad, una apacible noche en el parque de Manatí, al concluir la zafra, un día toma las maletas y se va a la capital. Fue por ese año, o el siguiente, cuando el trovador manzanillero Carlos Benemelis Vázquez llega a Manatí para visitar unos familiares, que Barbarito realiza su debut como cantante en el teatro del pueblo y luego en el cercano puerto. Tiempo después al recordar este hecho confesaría en una entrevista: "Allí, con el pueblo de Manatí delante, temblé y sentí miedo, pero canté y la reacción del pueblo fue la mejor, y yo me sentí feliz"."

Ya legitimado en la comunidad como cantante, con frecuencia lo buscan para ofrecer serenatas, lo mismo padres a sus hijas, que hombres enamorados a sus novias o esposas, por lo que frecuentemente se le ve aprendiendo nuevas canciones y recorriendo Manatí y poblados vecinos en compañía de músicos y amigos para cumplir esa encomienda, la cual contribuye a que vaya ganando seguridad y destreza en un hobby que, pasados unos pocos años, pasaría a ser parte del oficio al que dedicaría su vida,

Al terminar la zafra de 1929, la situación del país era muy adversa, a los males del machadato se agregaba un terrible crack financiero internacional que se hizo sentir durante varios años en muchos países. No obstante, Barbarito no renuncia a su segundo viaje a La Habana, donde contempla la hermosura del recién inaugurado Capitolio Nacional y se percata del triunfo del son oriental, que ya se había impuesto en los grandes salones sobre el añejo danzón. Pese a las estrecheces económicas y la tirantez política, retorna al batey oriental con la convicción de que valía la pena volver una y otra vez a la gran ciudad por la que se siente deslumbrado. Por eso el 11 de mayo de 1930, al iniciarse el tiempo muerto, toma nuevamente el tren en pos de ella y a partir de entonces no la abandonaría jamás.

Barbarito Diez en fechas

Línea de vida

1940

Contrae nupcias con Leonor Córdova. Pasa a residir en la vivienda ubicada en la calle Gloria número 205 entre Factoría y Someruelos, lugar donde permanece junto a su familia hasta 1960.

1942

29 de enero. Nace Francisco Diez Córdova, su primer hijo varón, el cual continúa su vocación musical.

Febrero. La revista Radio Guía informa que el cuarteto Selecto, integrado por él, Graciano Gómez, Bienvenido J. Gutiérrez y el maestro Julio Gutiérrez al piano, se presenta en programas estelares de la emisora CMQ. Con esta agrupación había realizado grabaciones el año precedente.

1943

Populariza "Esta noche a las diez", uno de los primeros boleros creados por Luis Marquetti, autor intuitivo que había conocido poco antes en una sociedad de instrucción y recreo de su natal Alquizar. Entre ambos surge una hermosa amistad que perdura durante toda la vida.

1945

Diciembre. La ACRI selecciona la Orquesta Gigante de Antonio María Romeu como la mejor de ese año. Con ella se presenta hasta finales de esa década a través de las ondas radiales de la RHC Cadena Azul.

1950

Nace su hijo Pablo Diez Córdova, médico, cantante y director de la orquesta Barbarito Diez.

24 de octubre. Se inicia la televisión en Cuba, medio al que permanece muy unido hasta la década de 1970.

1953

Inicia la época de mayor esplendor en su carrera artística. Con el auge del cha cha chá, las orquestas charangas y el danzón vuelven a planos estelares, y con la Orquesta Romeu pasa a Radio Progreso, allí graba varios discos y sobresale en su programación durante más de quince años.

1954

Es contratado por el sello discográfico Panart, para el cual realiza numerosos discos, especialmente la serie de diez álbumes Así bailaba Cuba, donde se recoge para la posteridad un amplio muestrario de su repertorio.

1955

18 de enero. Fallece el maestro Antonio María Romeu, a partir de entonces comparte la dirección de la orquesta con el hijo del notable pianista y compositor.

Julio. Recorre con la Orquesta Romeu parte del país, especial-mente la región oriental.

25 agosto. La orquesta Aragón pasa a formar parte de Radio Progreso, y tuvo durante varios años a Barbarito Diez entre sus invitados.

Este año realiza grabaciones con el grupo Los Gracianos y también con el de Carlos Puebla.

1956

Diciembre. Recibe el trofeo de la Unión de la Crónica Tele-Ra-dial Diaria (UCTRD) al mejor cantante de orquesta del año.

Continuará…

BIBLIOGRAFÍA:

Gaspar Marrero, Cantando en cubano.

Carlos Tamayo Rodríguez, Barbarito Diez la voz de Cuba.

Zenobio Hernández Pavón, Barbarito Diez como el arrullo de las palmas.

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INSCRIPCION A LA ASOCIACION MEXICANA DE DANZONERO

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